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Una aventura: Festivales de Cine de Punta del Este

“Para un país desmemoriado (que hasta ha acuñado el neologismo desmemoria) y que a veces es simplemente olvidadizo, por indiferencia, por frivolidad, por intereses creados...” estas palabras perteneces a Antonio Larreta y bien vale citarlas para iniciar un breve recuerdo de los festivales de cine ocurridos en Punta del Este.

Todo empezó en l951, cuando “tras el modelo de los festivales de Venecia y Cannes que provocaban una ampliación del turismo, (Mauricio) Litman y sus colaboradores (...) trazaron un plan ambicioso y costoso para realizar un festival propio”. Así inicia Homero Alsina Thevenet la evocación que en el año 2001 hizo del primer Festival Internacional de Cine. Habló de las personalidades que en esa ocasión visitaron Punta del Este (Joan Fontaine, Gérard Philipe, Pedro Armendáriz, John Derek, Silvina Mangano, etcétera. Se exhibieron 43 películas y el fallo del jurado provocó críticas, pero todo el mundo quedó satisfecho por la resonancia internacional obtenida. A modo de ejemplo, la entonces recién inaugurada revista Cahiers du Cinema envió un corresponsal.

En 1951 fue el segundo festival y sucedieron cosas muy importantes: el descubrimiento de Ingmar Bergman (JUVENTUD DIVINO TESORO) y de Alf Sjoherg (LA SEÑORITA JULIA) . Se conocieron otros títulos (UMBERTO D, RASHOMON) y el festival (a pesar de la retracción del apoyo estatal) pareció definitivamente asentado. Hubo otro festival en 1953 pero a posteriori – por causas diversas- la fiesta cinematográfica perdió empuje. Pero en 1957 se realizó una gran muestra de cine estadounidense (vinieron Anita Ekberg y Yul Brinner entre otros) y en 1958 se repitió la operación con el cine francés: presencia, también entre otros, de Jeanne Moreau e Ives Montand. Iniciada la década de los años ’60, los grandes festivales sólo eran un recuerdo, Aunque era un recuerdo que en algunos perduraba y veinte años después (1986) la Cinemateca Uruguaya (con la colaboración de Cine Club Maldonado) organizó un Festival Internacional que tuvo alguna presencia ilustre.( el español Luis García Berlanga) y estrenó en Uruguay una película también ilustre. (FRIDA, del mexicano Paul Leduc con la actuación de la gran actriz Ofelia Medina).

Terminado ese evento la atmosfera pareció aquietarse: temible situación. Mas en 1989 (desde el 25 de febrero hasta el 3 de marzo) sobre nuestro balneario cayó un muy trascendental acontecimiento: la organización de la Semana De Cine Francés en homenaje a los doscientos años de la Declamatoria Universal de los Derechos del Hombre y el Ciudadano.
Se exhibieron doce películas de altísima calidad estética y concurrieron grandes personalidades: la señora Danielle Mitterrand, presidenta de la fundación France- Liberté y esposa del entonces Presidente de Francia, señor Francois Mitterrand.

No sólo allá, desde luego: también concurrieron Claude Lanzmann, director de SHOAH, la tal vez más intensa película sobre el genocidio nazi, acompañado por los actores Wajtek Pszoniak y Shopie Marceau. En la función inaugural se proyectó LA MARSELLESA, obra maestra de Jean Ranoir.

A partir de ese momento las cosas se aceleraron y en los años iniciales de la década de los noventa un activo dirigente cinematográfico argentino, Carlos Morelli, inició las denominadas muestras “Verano de Cine Español” que permitieron al público (nacional y turístico) ponerse al día de las entonces mas recientes producciones del cine peninsular.
Aunque en apariencia no satisfecho con las limitaciones de una muestra estrictamente nacional, el 19 de enero de 1998 el mismo Morelli inició el acontecimiento denominado “Europa Un Cine de Punta”. El proyecto era ambicioso y también limitado, sin soslayar (recuerdo de Mauricio Litman y su empuje) la advertencia de que la exhibiciones pertenecían a los “Festivales Cinematográficos Internacionales”, la idea fundamental era mostrar cine producido en el continente europeo y de esa manera transformar a nuestro balneario (como más tarde se dijo) en la Capital Latinoamericana del Cine Europeo.

La idea era importante: vinieron personalidades como Carmen Maura, Jacques-Eric Strauss (alto dignatario de UNIFRANCE). Jacques Perrin y nadie menos que la ex -estrella Silvana Pampanini. También pasó –fugazmente- Aitana Sánchez-Gijón.

El éxito fue grande: Se exhibieron excelentes películas y el flujo de espectadores resultó abundante; no era para menos, el astuto Morelli –como a él le gustaba decir de otros- eligió realizar sus espectáculos durante el mes de enero.

Así fue sucediendo de año en años del 18 al 24 de enero de 1999, Morelli realizó la segunda muestra de Europa un Cine de Punta. Esta vez fue en el Cine Cantegril, convenientemente acondicionado (el año anterior había sido en el Complejo Lido). De nuevo concurrieron importantes personalidades: José María Otero Timón (Director General de la Cinematografía de España), Ángela Molina, Pierre Richard , Nino Manfredi (ausente por la enfermedad se presentó su esposa). Manuel Gutiérrez Aragón (importante director español de quien se exhibió su filme COSAS QUE DEJE EN LA HABANA).

Al año siguiente se cumplió la tercera etapa de “Europa un Cine de Punta”. En esa ocasión se logro un importante apoyo: la European Film Promotion, organización que representa a las mas importantes cinematografías europeas, apoyó al Festival de Cine Europeo de Punta del Este con el propósito de logran una mayor expansión de sus productos. Claudia Landsberger, presidenta de la organización, viajo a Punta del Este y obtuvo su correspondiente condecoración. Asimismo recibieron homenajes las siguientes personalidades: Lando Buzzanca, Maribel Verdú, Patrice Leconte y Federico Luppi. Los premios a la Trayectoria correspondieron a Carmelo Romero de Andrés y Jorge Sanz.

El 4 Festival se desarrolló del 18 al 24 de enero del año 2001. Quizás haya sido éste el mejor de los festivales del ciclo de Carlos Morelli: se proyectaron filmes de autentico interés (el clásico SACCO Y VANZETTI, por ejemplo) acompañada por obras más recientes: CON ANIMO DE AMOR, de China, la española LA COMUNIDAD (dirección de Alex de la Iglesia y trabajo protagónico de Carmen Maura), LOS DESTINOS SENTIEMNTALES del francés Olivier Assayas y PLENILUNIO de Imanol Uribe (España) interpretada por Miguel Ángel Solá y Fernando Fernán Gomez. En un Homenaje a Gérard Philipe se reestreno una copia nueva de LAS GRANDES MANIOBRAS (1955) de René Claire.

En el año 2002 se recibió al director español Vicente Aranda, al francés Ives Attal (director y actor), a la actriz francesa Charlotte Gainsbourg, a la argentina Amelia Bence, a la actriz española Pilar López de Ayala y a Ana Torrent (también española y actriz). En homenaje al recientemente fallecido Francisco Rabal se exhibieron LOS SANTOS INOCENTES Y EL PALIOMO COJO. También se celebraron los 60 años de la GUERRA CAUCHA con una exhibición del filme y la presencia de Amelia Bence en la sala. Del resto de la abundante programación corresponde mencionar la francesa MI MUJER ES UNA ACTRIZ exhibida ante la presencia del director (I. Attal).

Cerrado el ciclo Morelli, el año 2003 presenció la aparición de Manuel Martínez Carril (Cinemateca Uruguaya) en la dirección artística del festival. Este pasó a denominarse Un Cine de Punta aludiendo sin duda al cambio de perspectiva producido. En efecto, apareció una buena presencia del cine latinoamericano con películas de los argentinos Pablo Trapero y Adolfo Aristarain; también del uruguayo radicado en Buenos Aires Israel Adrián Caetano. Se exhibió asimismo la excelente MADAME SATÁ (del brasileño Karim Ainouz) Pero no se soslayó el buen cine estadounidense (CHICAGO) ni la coproducción EL PIANISTA DE Román Polanski. Y fue exhibida LA ESPERA, uruguaya de Aldo Garay.

En el año 2004 fue celebrado el festival Un Cine de Punta desde el 1 al 7 de febrero. Otra vez se exhibieron producciones argentinas, brasileñas y mexicanas (EL TIGRE DE SANTA JULIA de Alejandro Gamboa, presente en Punta del Este). Sin embargo no fue descuidado el buen cine de otras regiones: BALZAC Y LA PEQUEÑA COSTURERA (China), LA LUZ PRODIGIOSA, española de Miguel Hermoso, PERDIDOS EN TOKIO, estadounidense de Sofía Coppola, y TODO O NADA, británica de Mike Leigh.

El año 2005, que continuó el ciclo de Cinemateca Uruguaya (Manuel Martínez Carril), se desarrolló entre el 11 y 17 de febrero. En el texto editorial del catálogo, la Cinemateca Uruguaya hace hincapié en la colaboración con el Festival de Cine Judío y en la continuidad de la tradición de la cultura cinematográficas que hizo posible “hace mas de medio siglo” los primeros festivales de America del Sur ( estas palabras pertenecen también a Cinemateca Uruguaya). Se exhibieron las usuales cuotas de filmes argentinos, brasileños y también algún uruguayo. De Estados Unidos se destacaron ENTRE COPAS de Alexander Payne y KINSEY de Bill Condon. Hubo asimismo obras de Francia e Italia.

En el año 2006 Manuel Martínez Carril propone una mayor atención al cine latinoamericano inclusive en el glamour, a pesar de que éste es en apariencia el inferior al de los productores del primer mundo. No obstante los riesgos, apuesta por el cine latinoamericano y en consecuencia abundan las producciones argentinas (LA DEMOLICIÓN) y también brasileñas (CARRERAS) de Domingo de Oliveira). También hay producciones chilenas, de Cuba y más países del subcontinente. Aunque no falta el cine de España, de Estados Unidos y de Francia (HASTA PRONTO DE Renoit Jacquot, ganadora del primer premio de ese año). Uruguay presentó un gran filme: ALMA MATER.

El décimo festival del 4 al 11 de febrero de 2007 significó un cambio de dirección: esta paso a ser ejercida por Alejandrina Morelli y Roxana Ukmar. En el editorial ambas declararon el propósito de hacer valer la identidad nacional. Más allá de esto se advierte que el evento pasa a denominarse, simplemente, Festival Internacional de Cine de Punta del Este. Prosiguiendo la atención al cine latinoamericano, abundan las películas argentinas y brasileñas (la notable EL CIELO DE SUELY de Karim Ainouz). Hay además alguna boliviana y otra de Cuba (PÁGINAS DEL DIARIO DE MAURUCIO cuyo director, Manuel Pérez, concurrió a Punta del Este). Hay un excelente documental chileno SALVADOR ALLENDE, de Patricio Guzmán y buenos exponentes del cine francés e inglés.

El año 2008 no presentó mayores novedades salvo la abundante programación en la que se nota el interés en mostrar obras de calidad en primer termino: SIETE AÑOS (Francia), LA INFLUENCIA (España) LA NOCHE DE LOS INOCENTES (Cuba), LA ZONA (mexicana), TROPAS DE ELITE (Brasil), MUERTE EN UN FUNERAL (Gran Bretaña), 4 MESES, 3 SEMANAS Y 2 DÍAS (Rumania).

El décimo segundo Festival Internacional de Cine de Punta del Este presenta un nuevo director artístico: Álvaro Buela. El festival se cumple entre el 18 y el 25 de abril y reúne una muy buena nomina de filmes, entre los que se destacan la uruguaya GIGANTE, la argentina LA VENTANA (con Antonio Larreta), la mexicana CUMBIA CALLERA, la francesa LA HORA DEL VERANO, la alemana LA OLA. Se destaca una película protagonizada por Isabel Sarli y el documental CARNE SOBRE CARNE, de Diego Curubeto, a propósito de la carrera de la diva argentina.

El décimo tercer festival 13 al 21 de marzo de 2010 se caracterizó por una abundante programación donde al lado de buenos exponentes argentinos y brasileños (PACO, CABEÇA A PRÉCIO) se destacaron películas francesas y de Portugal. El Uruguay fue representado por HIROSHIMA de Pablo Sstoll. Vale la pena mencionar la reposición de EL PAGADOR DE PROMESAS, brasileña y ganadora de la Palma de Oro en el Festival de Cannes de 1962.En este filme intervino la gran actriz Gloria Menezes que en la oportunidad de la exhibición fue huésped del festival. Merece destacarse la exhibición de APUNTES PARA LA DESTRUCCIÓN formidable documental italiano (de Milán) Simone Scafidi sobre vida y obra de un escritor italiano nazista.

En resumen: la cultura (la creación cultural) descansa sobre la tradición: todos los festivales de cine organizados en Punta del Este reivindican, de un modo u otro, el esfuerzo inicial de Maurico Litman.”
(Enrique Raimondi (Buenos Aires 1934 – Maldonado 2016), periodista y crítico cinematográfico)



NOTAS:
Es necesario hacer constar que en todos los casos fue decisiva la intervención y apoyo de la Intendencia de Maldonado.
Para la intelección del texto conviene tener en cuenta que a partir del año 2006 el festival fue competitivo. Antes había sido una muestra de películas.
Palabras citadas de Antonio Larreta corresponden al prólogo del libro de Eugenio Hintz “Algo para recordar”. Ediciones La Plaza, Montevideo, 2a edición, mayo de 2000.
Las de Homero Alsina Thevenet fueron extraídas del catálogo del “4o Festival Europa un Cine de Punta”, Pág- 32 .




Premio Mauricio Litman:

El Premio Mauricio Litman recuerda al empresario y emprendedor que creó en 1951 el primer festival de cine de Punta del Este. La estatuilla correspondiente ha sido diseñada por el reconocido artista plástico uruguayo Octavio Podestá y se otorga a: Mejor Película, Mejor Director, Mejor Actriz, Mejor Actor y Premio del Público.


Un poco más de Litman

En un principio se dedicó al negocio de ferretería, en el que llegó a tener el segundo negocio más importante de Buenos Aires. Operaba bajo el nombre de Morea S.A. También tenía una representación para la venta de vehículos de una fábrica de Chicago y de repuestos de origen Alemán. Estableció entonces la firma Ciervo S.A. En 1943 participó de una cena en el Hotel Casino Punta del Este con su esposa, Blanca Mazer, y algunos amigos, cuando le ofrecieron unas tierras que sólo podía recorrer a caballo, ya que no había caminos para llegar a ellas. Se trataba de una gran superficie arbolada con pinos, acacias y eucaliptos, ubicada al norte de un estrecho camino que con el tiempo se convertiría en la avenida Roosevelt. Litman aceptó la oferta y continuó comprando tierras en el mismo lugar. Más tarde, tras abrir calles y lotear el terreno, dio comienzo a la urbanización de Cantegril. Su idea era crear un club campestre en el medio del bosque, rodeado de bungalows que se pondrían a la venta. Para vender su urbanización, Litman desplegó un novedoso criterio publicitario y propagandístico.

Debía vencer los prejuicios de los veraneantes del balneario, cuyo eje era la avenida Gorlero, y convencerlos de comprar en un nuevo barrio apartado del centro. Tras asociarse con José Iturrat para abrir una inmobiliaria, Litman emprendió una intensa campaña de publicidad en los periódicos de Montevideo. Promovió excursiones en ómnibus y en ferrocarril para atraer nuevos visitantes, muchos de los cuales se aficionaron al lugar y se hicieron propietarios. En su propia imprenta, ubicada en el Cantegril Country Club, editó catálogos con fotografías para dar a conocer el balneario y la urbanización. El 2 de febrero de 1947 inauguró el magnífico edificio del Cantegril Country Club, proyectado por el arquitecto Rafael Lorente. Se trató de una obra importante, construida por la empresa del arquitecto Elías Ciurich y el constructor José Héctor Bomio, en la que hábilmente se combinaron la piedra, el ladrillo y la madera.

Rápidamente el Cantegril Country Club se convirtió en el centro de la vida social y deportiva del balneario. La playa del nuevo barrio fue “El Grillo”, donde Litman construyó un parador. Su concepción publicitaria incluía también la organización de eventos culturales y sociales de relevancia internacional. Como forma de promocionar su urbanización organizó eventos culturales y sociales de relevancia internacional: los Festivales Internacionales de Cine (el primero realizado en 1951) y los concursos de belleza Reina de Punta del Este (desde 1966), Reina de las Azafatas (1967) y Reina Mundial del Turismo (desde 1970). La difusión internacional que obtuvo Punta del Este gracias a las actividades promovidas por Mauricio Litman desde el Cantegril Country Club fue importantísima. Logró traer a actores, directores y periodistas cinematográficos de primera línea en Europa, Estados Unidos, Japón, México, Argentina y Brasil.

Además, Litman promovía –a su costo- la visita de periodistas extranjeros, para que conocieran Punta del Este y difundieran por el mundo sus bondades y múltiples emprendimientos.

Punta del Este obtuvo un beneficio directo de tales actividades ya que creció su prestigio nacional e internacional. Se logró una publicidad formidable que de otra forma hubiera sido imposible, gracias a la cual aumentó notablemente su prestigio nacional e internacional. Por su parte, Litman consiguió también el objetivo buscado: la venta de su urbanización.
Mauricio Litman falleció el 24 de abril de 1988. Desde el diario El País, el periodista Julio Cabot se refería así a su persona: “... La Península le debe su gran proyección internacional y el país, por extensión, el reconocimiento por la enorme contribución al desarrollo del turismo. A comienzos del año, Litman regresó con el empuje de los tiempos idos. Traía entre sus manos, cual milagrosa arena que sólo él pudiera retener un nuevo y grande sueño. Hombre pragmático, pero impetuoso, comenzó a mostrar esa realidad tangible y a plasmarla en un nuevo y gran proyecto cuyos valores no se limitaron a la creatividad edilicia sino que ganaron, fundamentalmente, las formas de su realización...”.